
En la cima de los andes, la ciudad de Sucre es la ciudad mas bonita de toda Bolivia. Un destino que no debe olvidarse en el recorrido por Bolivia. Nostros llegamos a Sucre, por la ruta de Santa Cruz, en un viaje mitico de mas de 16 horas, casi todo en terraceria. Es increible que aun no exista una carretera entre la capital politica y la capital economica de Bolivia.
El viaje lo realizamos en un autobús con llantas de tractor, sin suspensión, sin calefacción, de la marca Bolivianos, compramos un asiento cama, pero como suele suceder en Bolivia, el autobus era semi-cama. Deben tener mucho cuidado al momento de comprar boletos de autobus. El boleto debe decir lo que les venden.
Sin embargo, este era el unico bus en el que podias estirar las piernas. Habia otra ruta, mas barata, pero ahi viajaban animales y muchisima gente. Me hizo recordar a México de hace unos 20 años.
El viaje es peligroso, la carretera de terraceria en algunos casos es muy estrecha, aveces los puentes solo existen para que un solo auto pase, no dejando margen de error.
Viajamos de noche y el frio fue extremo, hicimos una parada en medio de la nada y tomamos cafe con coca. El conductor, hay que decirlo, mascaba grandes cantidades de hoja de coca, sus ojos se veian inyectados. Sin embargo, nos llevo felizmente de Santa Cruz a Sucre, en un viaje deberas dificil. Muy dificil. No olviden llevar una buena frazada para cubirise en la noche. Y tambien comida.
Al llegar a Sucre, la estación de autobuses parece mas bien un mercado, pero a unas cuadras pasa un camioncito que te lleva al centro de Sucre, solo es cuestion de preguntar. Nosotros recomendamos no tomar taxi si es de dia y hay transporte público, siempre es mas seguro.
Al pasar por las calles de Sucre, nos damos cuenta de que algo a cambiado. Esto es sudamerica, nada que ver con Brasil o Santa Cruz o Quijarro. Un pueblo vivo, lleno de gente en las calles, las carnicerias, las tienditas, el cielo azul, las montañas interminables en el horizonte.

Al llegar al centro, nos encontramos con un lugar maravilloso. Un parque europeo en el centro de la ciudad, la antigua estación del tren, la casa de Simon Bolivar, el palacio de gobierno, las calles de estilo barroco, la comida. Es una ciudad maravillosa.
Nos hospedamos en el hotel Jurasico, el nombre se le debe a que Sucre alberga el muro mas grande con pisadas de dinosaurios, mucha gente la visita mas por ese atractivo que por los motivos historicos. El hotel es muy bueno y muy barato. Lo recomendamos ampliamente, se encuentra cerca del centro, pueden preguntar por el. Mucha gente lo conoce.
En la casa de Simon Bolivar esta la sala de los presidentes. Ahi estan las pinturas de todos los presidentes bolivianos, por supuesto, el primero, Simon Bolivar, el ultimo, Evo Morales. Es interesante observar que en el transcurso de casi 200 años, no hubo un presidente que fuerea realmente boliviano. Pues los bolivianos tienen caracteristicas físicas bien definidas. Evo, claramente marca la diferencia.
No olviden comer hamburguesas estilo Sucre, son muy buenas y grasosas como toda la comida boliviana. Ahi comimos algunos embutidos muy buenos y el pollo broster, algo que abundara en el viaje.
Es aqui en sucre, que sentados en el parque central, donde nos dimos cuenta que estabamos muy lejos de casa. En un lugar remoto, donde solo los libros nos habian dado la oportunidad de conocer que justamente existian lugares asi.

Les recomendamos quedarse por lo menos 4 dias en esta ciudad, hay muchisimas cosas que hacer y que disfrutar. Los paisajes son realmente hermosos.
Para salir de la ciudad, decidimos tomar el tren para El Potosí. Fue difícil encontrar la estación del tren, pues la antigua estación se encuentra cerrada y mucha gente no sabe que aun existe transporte para el Potosí en tren. Deben de preguntar, se necesita tomar un mini bus para la estación, la cual esta a las afueras de Sucre. Al llegar a la estación uno tiene la impresión de que ahi no ha salido un tren en decadas.
Lo que nosotros hicimos fue esperar un muy buen rato en la estación de boletos (la cual parecía abandonada) hasta que se nos acerco un señor que decía ser el boletero. El tren no sale todos los días, afortunadamente para nosotros saldría al otro día, pero no hay sistema para apartar boletos. Le explicamos que estábamos haciendo un viaje muy largo y no podíamos atrasarnos mucho tiempo, asi que lo convencimos (sin darle dinero, lógicamente, ademas de que jamas nos lo insinuó o nos lo pidió) y amablemente nos anoto en una lista. Al principio pensamos que no era cierto que el era el taquillero. Sin embargo nos advirtió que al otro día llegáramos muy temprano pues mucha gente quiere viajar y el tren, era muy pequeño. El sonrió y nosotros se lo agradecimos.
Continuación: Viaje en Tren entre Sucre y el Potosí
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