Por Andrea Borgazzi

Buenos AIres, una ciudad al sur del continente, presenta una indiscutible sobervia arquitectonica. Sus barrios viejos nos recuerdan la verdadera edad de esta hermosa ciudad.
Sede de los poderes de la republica y de la casa rosada, nos recibe con una impresionante cantidad de paseos hermosos y atardeceres nostalgicos. Sus bares y restaurantes invitan a pasar horas con los amigos, bebiendo cerveza casera o degustando un vino proveniente de las provincias de Mendoza o del pais vecino Chile.
Sus asados rusticos de carne, los clasicos asados Argentinos tambien son unicos en su tipo.
El viaje lo iniciamos en la estación de autobuses de Buenos Aires, la estación Retiro, que se hubica al este de la ciudad, junto al mar de plata y al sur del aeropuerto internacional.
Saliendo de la central de autobuses, inmediatamente tenemos las principales centrales de trenes y a un par de cuadras el metro de la ciudad.
Café Las Violetas, situado en Medrano y Rivadavia, en la ciudad de Buenos Aires. Café fundado en 1884. Uno de esos reductos porteños afortunadamente rescatados del olvido, con una belleza arquitectónica que testimonia el lujo de una Buenos Aires de 1884 (cuando fue inaugurada) en la conservación de su detalles originales: sus apliques de bronce, los cristales tallados a mano, sus impactantes vitraux, el conjunto de sillas y mesas compradas en París y sus viejos objetos de culto perfectamente conservados. Reinauguró con su servicio de confitería donde puede adquirirse una gran oferta de manjares dulces que van desde tortas, masas, facturas y los imperdibles sandwiches de miga. En sus mesas puede disfrutarse de una atractiva variedad de cafés y capuccinos a toda hora del día, y durante el almuerzo optar por algo frugal. Pero es la hora del té, donde alcanza su apogeo gracias a la tentadora oferta de exquisitas posibilidades para compartir con amigos esa “hora inglesa” de la tarde. Es cuando se ve superada su capacidad, y generalmente hay que esperar mesa de acuerdo al turno de llegada, especialmente los fines de semana.
Gran Cafe Tortoni, Av. de Mayo 825. Fundado en 1858, el Café Tortoni es el más antiguo de Argentina. Entre sus enmaderadas paredes, junto a sus mesas de roble y mármol verde, se sentaron Alfonsina Storni, Benito Quinquela Martín, Carlos Gardel, Baldomero Fernández Moreno, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Arturo Rubinstein entre otros artistas, hombres de letras y parlamentarios que traspasaron algo de su personalidad a este tradicional café, inseparable ya de la historia de Buenos Aires .
Los Inmortales, Lavalle 746. Pizzería típica como pocas. Lo clásico es inmutable, pero sólo se trata de mantener el nivel y sus pizzas lo confirman. Se añaden nuevos sabores acordes a la modernidad (choclo,light) y se mantienen los de siempre, fieles a su estilo de hornear a la piedra. De parado o en mesa, imprescicindible en un recorrido turístico/gastronómico. Para saborear el Buenos Aires de los 50, pero en el siglo XXI.
Puerto Madero. Buenos Aires nació y se desarrolló en íntima relación con su rol de puerto, el cual se convertiría con el transcurso del tiempo en punto de concentración comercial y de vías de comunicación.
En 1536 Pedro de Mendoza realiza la primera fundación del Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre. En 1580 Juan de Garay realizó una segunda fundación bajo el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de Buenos Aires. Actualmente, su ubicación vecina a la zona céntrica, lo extenso del área y su conexión con el paseo ribereño, lo hacían apropiado tanto para la instalación de actividades comerciales y administrativas, como espacio de extensión recreativa. Diversas circunstancias trabaron la materialización de su desarrollo.
En noviembre de 1989, mediante un convenio entre el Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, se creó la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A., transfiriéndole el dominio del área y confiriéndole el poder para llevar adelante su desarrollo urbano. Su gestión hizo posible la recuperación de esta estratégica zona, representando por su envergadura y repercusión, el desarrollo urbano de mayor importancia emprendido en Buenos Aires, con trascendencia internacional.
Caminito, La Boca. El emblemático barrio porteño de La Boca es llamado así debido a que precisamente en este sector el Riachuelo forma una especie de "boca" al arrojar sus aguas en el río de la Plata.
Aún se discute si fue en este barrio donde Pedro de Mendoza fundara por primera vez la ciudad de Buenos Aires, pero con seguridad las márgenes del Riachuelo fueron su primer puerto.
Hacia finales del siglo XVIII, ambas márgenes registraban un gran movimiento de marineros y comerciantes. La inmigración italiana, en particular genovesa, dio caracter a este barrio, donde más de la mitad de la población era extranjera. Sus características viviendas coloridas de chapa acanalada conformaron los "conventillos", viviendas donde debían convivir, algunas veces armoniosamente y otras no tanto, varias familias.
Uno de los pintores argentinos más reconocidos, Benito Quinquela Martín, dedicó prácticamente toda su obra y también su vida a plasmar la fisonomía de La Boca; se preocupó por la preservación del aspecto del barrio e incluso bautizó así a la emblemática calle-museo "Caminito", en homenaje a un famoso tango. Esta calle es una muestra pintoresca del barrio, visita obligada del turista.
Quinquela Martín vivió en este barrio y donó terrenos para la creación de la escuela-museo Pedro de Mendoza, cuyas aulas decoró con temas del puerto. También creó el Teatro de la Ribera, cuyas paredes están igualmente cubiertas por su obra.
Numerosos artistas y artesanos ofrecen sus obras al visitante, quien puede fotografiarse también junto a algún bailarín de tango. En sus restaurantes se sirven pastas, pescados y mariscos. Cruzando el puente Avellaneda se tiene una vista del Riachuelo, el Río de la Plata y el puerto de Buenos Aires.
Delta del Tigre, La localidad de Tigre está a 33 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, y a 96 kilómetros de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. El Delta, es el tipo de desembocadura fluvial, es decir, de un río, que en este caso es el Paraná. La gran deposición de sedimentos que arrastra esta corriente forma este espacio, y por eso su crecimiento es constante, caracterizado como un laberinto compuesto por innumerables islas, arroyos, riachos, ríos y canales. Desde Tigre zarpan catamaranes y lanchas de paseo con varias excursiones a las islas ubicadas frente a las costas de Tigre. Hay salidas en canoas y kayaks con guías.
Es el escenario de deportes relacionados con el agua, como remo, yachting, esquí acuático, regatas, motonáutica, surf, wakeboard, pesca, no por nada Tigre es la Cuna del Remo.
En las islas el desarrollo de la selva ribereña es máximo, observable en los senderos de trekking para la práctica de ecoturismo, con el avistaje de aves. Este es el paraje más cercano a la ciudad de Buenos Aires para la práctica de turismo aventura.
Palermo, es un barrio de la principalmente residencial aunque con edificios de oficina que fueron incrementándose en la última década. Es el de mayor extensión de la ciudad y se destaca por sus elegantes viviendas y sus calles arboladas. Esta zona habita a las principales productoras audiovisuales del país. Los Bosques de Palermo se encuentran localizados en esta zona, y son el pulmón verde de la ciudad. Se trata de una extensa zona parquizada, en una de las áreas más ricas de la ciudad, y en sus límites encierra un campo de golf, una cancha de polo, el Planetario Galileo Galilei, un velódromo, y el Jardín Japonés, administrado por la colectividad nipona. Además, el antiguo paseo del Rosedal y un lago. A lo largo de las avenidas que lo flanquean hay elegantes residencias, embajadas y torres de departamentos. En Palermo están el Jardín Botánico y el Zoológico de la ciudad, que, junto con "los Bosques", reflejan las ideas urbanísticas de la clase política de fines del siglo XIX, liberal, cientificista y modernizadora. También se encuentran allí el Centro Cultural Islámico Rey Fahd, el hipódromo de la ciudad, que devino mítico por las letras de algunos tangos, que nombran la pasión burrera (turfística) de los porteños de hasta mediados del siglo XX.
Palermo viejo. Es un microbarrio de Palermo diseñado por el arquitecto Antonio Buschiazzo.
Pese a encontrarse a 15 minutos del centro de Buenos Aires, las construcciones son bajas en la parte central debido a la marginalidad orillera del ahora entubado arroyo Maldonado, la falta de pasos a nivel atravesando las vías del ferrocarril, y la oportuna modificación del Código de Edificación que en el año 1966 restringió las alturas. Uno de los escenarios interesantes del barrio son sus angostos pasajes -Cabrer, Soria, Santa Rosa y Russel- por su trazado peculiar en la ciudad y la intimidad que propone su ambiente. Comprende lo que actualmente se ha dado en llamar Palermo Soho y Palermo Hollywood. Puede decirse que el corazón del barrio es la plazoleta Julio Cortázar, de la calle Serrano (que a partir de allí y hasta Santa Fe se llama Jorge Luis Borges) y Honduras. Más conocida simplemente como "La Placita", se encuentra rodeada de bares y restaurantes y se ha convertido, en los últimos años, en el epicentro de la "movida" joven porteña. Además, es el lugar donde se realizan, año tras año, la fogata de San Juan y numerosos eventos artísticos y culturales vecinales. Los fines de semana -de 11 hs. a 20 hs. tiene lugar en su predio el emprendimiento "Artistas Plásticos a Cielo Abierto" organizado por la Soc. de Fomento de Palermo Viejo.
San Telmo (San Pedro González Telmo) es uno de los barrios más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires . Primitivamente se llamó Altos de San Pedro, y estaba poblado por los trabajadores del puerto. Junto con el cercano Monserrat fue el barrio más negro de Buenos Aires, llamándose "Barrio Sur", en oposición al "Barrio Norte" de San Nicolás. Todavía pueden escucharse ritmos afro-rioplatenses como el candombe en sus calles. San Telmo es una de las zonas mejor conservadas dentro de la siempre cambiante Buenos Aires, y se caracteriza por sus caserones coloniales y sus calles, muchas de las cuales aún están empedradas con adoquines. Entre las muchas atracciones que se pueden visitar en este barrio, se encuentran numerosas iglesias antiguas (como la de San Pedro Telmo), museos, tiendas de antigüedades y una feria semipermanente de antigüedades Feria de San Telmo en la plaza principal, Plaza Dorrego.
Avenida 9 de Julio es una importante arteria de la Ciudad de Buenos Aires, capital de la Argentina. Con 140 metros de ancho, es una de las avenidas más anchas del mundo, aunque el récord lo posee el Eje Monumental de Brasilia, de 250 metros.Aunque hay discusiones acerca de si esta última es una avenida dado que es un complejo de autopistas que se cruzan con grandes espacios verdes entre medio. La avenida lleva su nombre en honor del Día de la Declaración de independencia de la Argentina, el 9 de julio de 1816. Es la única calle o avenida que no cambia su nombre al cruzar la Avenida Rivadavia en toda la Ciudad de Buenos Aires, exceptuando la Avenida General Paz. Corre desde la embajada de Francia al norte hasta Plaza Constitución al sur. Su punta norte es el inicio de la Autopista Arturo Illia, en la calle Arroyo, mientras que al sur está conectada con la Autopista 25 de Mayo, que lleva al oeste del Gran Buenos Aires y al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, y a la Autopista Presidente Arturo Frondizi, que está a su vez conectada con las rutas nacionales 1, a La Plata y 2, a Mar del Plata y el sur de la provincia de Buenos Aires.
El Tren de la Costa, ubicado en la provincia argentina de Buenos Aires, es un tren turístico inaugurado en 1995 que recorre 15,5 km atravesando elegantes barrios residenciales en forma paralela al Río de la Plata, entre las estaciones Maipú, ubicada en la localidad de Olivos y Delta, en Tigre. En su trayecto de 11 estaciones, pasa por los partidos de Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre.
Destaca por poseer la infraestructura ferroviaria más moderna de la Argentina y haber convertido a varias estaciones en verdaderos paseos de compras, que incluyen no sólo locales comerciales sino también cines, restaurantes y otras instalaciones. Desde la terminal, Delta, se accede al Parque de la Costa. Componen hoy en día la línea las estaciones Maipú, Borges, Libertador, Anchorena, Barrancas (anteriormente, Las Barrancas), San Isidro R, Punta Chica, Marina Nueva, San Fernando, Canal (anteriormente, Canal San Fernando) y Delta.
El Teatro Colón, situado en la ciudad de Buenos Aires, es uno de los teatros de ópera más importantes del mundo. Dueño de una acústica de referencia, índice inequívoco de consagración y cita ineludible de quienes aman la música, el Colón ha sido desde siempre un teatro venerado por los públicos y por los más grandes artistas. Depositario de una larga tradición musical argentina comenzada en el siglo XVIII, fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con Aida de Giuseppe Verdi, después de haber estado en construcción durante casi veinte años. Los sucesivos arquitectos que tuvieron a su cargo la imponente obra (Francesco Tamburini, Vittorio Meano y Jules Dormal) conciliaron en su diseño estilos tan disímiles como el ático-griego, que predomina en el exterior, y -en palabras de Meano- "los caracteres generales del Renacimiento italiano, la buena distribución y la solidez propias de la arquitectura alemana, y la gracia, variedad y bizarría de ornamentación asociadas a la arquitectura francesa", hasta conformar un admirable ejemplar del estilo "ecléctico" del siglo XIX. En rigor, el significado urbano del Colón excede el marco de una sala de espectáculos para figurar, junto con el Palacio de Congreso y la Casa Rosada, entre los monumentos históricos más representativos de la República Argentina.
Los orígenes de la actual calle Florida se remontan al nacimiento de la ciudad de Buenos Aires, en el siglo XVI. A comienzos del siglo XX, Florida se transformó en una calle decididamente comercial: en 1913, a pedido de los comerciantes de la zona, se accedió a convertir algunos tramos en exclusivamente peatonales. Con la instalación de locales de importantes firmas como Harrod´s y Gath & Chaves, confiterías, galerías artísticas y centros culturales, la calle fue cobrando la fisonomía que actualmente conocemos. Actualmente es uno de los paseos turísticos y comerciales más importantes de la ciudad. No deje de conocer todos sus secretos para disfrutarla al máximo.
La Avenida Corrientes es el eje de la vida nocturna y bohemia de la Ciudad de Buenos Aires y con la que más se identifica el porteño. En sus bares y teatros se acuñó el tango, y a lo largo de su historia lo interpretaron en ellos las grandes orquestas y cantores, entre ellos el ídolo popular Carlos Gardel, quien vivió a su vera. Sus desaparecidos teatros Politeama Argentino, Apolo y el viejo Ópera, fueron escenario de los más altos exponentes de la lírica mundial, así como del nacimiento del considerado teatro nacional: el drama gauchesco Juan Moreira. Su nombre actual le fue dado oficialmente en 1822 en homenaje a la ciudad argentina de Corrientes en reconocimiento a su fervor por la causa de la Revolución de Mayo. Fue calle angosta hasta que en 1931 comenzó su ensanche, concluido en 1936. Su primer tramo transcurre en una zona mayoritariamente financiera, hasta que al cruzar la peatonal calle Florida se transforma en un polo de diversión que tanto los porteños como numerosos turistas recorren a toda hora entreteniéndose con sus espectáculos artísticos, culturales, librerías de lance (libros al alcance de la mano), confiterías, y pizzerías. Por todo esto el periodista Roberto Gil popularizaría en los 50 la frase la calle que nunca duerme al referirse a ella.
Util para moverse a pie o en carro:
http://mapa.buenosaires.gov.ar/sig/index.phtml
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