Por Pedro Corona-Romero
Cuando era estudiante de la carrera de Física conviví con todo tipo de estudiantes. En una ocasión platicando con estudiantes de filosofía me percaté que tenían una gran curiosidad por la Mecánica Cuántica y las repercusiones que de ella derivan. Ejemplos son la dualidad onda-partícula y el principio de incertidumbre, que aquellos protofilósofos interpretaban como la capacidad de ser y no-ser y la incapacidad de “conocer con certeza” respectivamente. Supongo que lo anterior era una extrapolación a sus ideas de vida cotidiana y para dar sustento a sus tesis filosóficas. Si bien la Mecánica Cuántica es una teoría que desafía nuestro sentido común y que ha mostrado logros impresionantes moldeando nuestra vida desde mediados del siglo XX; a mi entender existe una teoría física con grandes repercusiones físicas y que desafía nuestra concepción de “la realidad”: La Relatividad.
Jamás entendí por qué los filósofos se interesaban en la Cuántica y no en la Relatividad, puesto que las predicciones de la Relatividad son muy profundas. Un ejemplo son las modificaciones de las ideas de tiempo y espacio; de acuerdo a la relatividad la forma en que transcurre el tiempo y la manera en que se comporta el espacio depende de las circunstancias: ¡el tiempo y el espacio no son únicos ni absolutos! Por más loco que pueda parecer, está por completo corroborado que el tiempo y el espacio no son absolutos ni constantes. De hecho, prácticamente podríamos decir que ¡cada persona tiene un espacio y un tiempo propio!
A lo largo de este ensayo se expondrán algunas razones y experimentos que muestran la dependencia del espacio y del tiempo con el estado de movimiento y de cómo estas circunstancias modifican nuestras concepciones del universo.
2. Orígines de la Relatividad >>
1. Introducción
2. Orígenes de la Relatividad
3. Relatividad Especial
4. Relatividad General
5. Más Relatividad
6. ¿En realidad son paradojas?
Referencias
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