por Pedro Corona-Romero
Los virus son entes que ocupan un oscuro lugar entre la célula viva y una macromolécula. Sin lugar un virus no es una célula, son más sencillos tanto en estructura como en funcionamientoesto lo cual podría llevarnos a pensar que un virus no goza de vida; a pesar de ello algunos de los procesos que llevan a cabo ponen esto en cuestión. Algunos virus pueden ser literalmente congelados, pero en cuanto las condiciones son propicias comienzan a replicarirse, trasmitiendo su código genético a sus réplicas.
No fue sino hasta el advenimiento de los métodos de estudio del microuniverso (gracias a la mecánica cuántica) que los virus han podido ser estudiados. Para los biofísicos los virus son una pieza clave, pues es el sistema más sencillo conocido que está entre lo vivo y lo no vivo. Por este motivo entenderlo y describirlo seguramente será menos complicado que lo propio para una célula además podría funcionar como plataforma para atacar el problema celular. Sin mencionar los intereses económicos que se encuentran detrás de casi cualquier o toda investigación científica.
El papel de los virus es de parásitos, especializados para cierto tipo de huésped (célula). Sus ataques son dirigidos a las células, que son utilizadas como fábricas de reproducción, pues un virus por sí mismo no tiene la capacidad de reproducirse.
Los virus varían en tamaño, un buen rango oscila entre los 1 y 30 10E-8 mts (una cienmilésima de milímetro) y en pocas palabras un virus consiste en material genético resguardado por una coraza de proteínas y una maquinaria para introducir el material genético a alguna célula.
La morfología de los virus es variada, desde los que reflejan una simplicidad y belleza geométrica hasta composiciones complicadas y erráticas. La evolución, además de dotarlos de cualquier cantidad de formas, ha dotado a los virus de una propiedad increíblemente importante: la configuración molecular de un virus es un estado de equilibrio muy marcado o, en otras palabras, su estructura es increiblemente estable y eficiente. Esta propiedad permite a los virus resistir condiciones muy variadas y de aquí parte de la dificultad para combatirlos.
El comportamiento de un virus es similar a la de una partícula de polvo, aleatoreamente se desplaza en el espacio hasta encontrar una célula adecuada. Una vez que hace contacto con la célula adecuada, se aferra a ella y produce un orificio en la membrana para introducirle su material genético. Una ves que el material genético viral se encuentra en el interior de la célula, viaja al núcleo celular para, poco a poco, usurpar sus funciones. Esto provoca que los ribosomas sigan las órdenes del código genético del virus, produciendo los bloques para formar más código genético del virus. La etapa llamada eclipse se ha dado.
La etapa de maduración empieza cuando el código genético del virus se activa como productor de proteínas y empieza a fabricar, a costa de los alimentos celulares, los elementos que formarán el cuerpo de los futuros virus. Conforme pasa el tiempo más y más virus se forman en detrimento de las funciones celulares, proceso conocido como lysis. Dentro de la célula la acumulación de virus continúa lo cual produce cambios de concentraciones químicas que llevan a un debilitamiento de la membrana celular hasta el punto de reventarla. Es así que son expulsados al exterior nuevos virus listos para infectar a más células.
El ciclo de "vida" de un virus es simple, es un parácito que requiere de la maquinaria celular para replicarse. Sin las células un virus está "muerto", curiosamente todo lo que realiza el virus está encaminado con la erradicación de las células.
1. Introducción
2. La Célula
3. Los Vírus
4. El Origen de la Vida
5. Referencias
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