Revoluciones Científicas

Thomas Kuhn, filósofo y científico norteamericano, escribió en 1962 un libro que rompió los paradigmas en la concepción de la ciencia: La estructura de las revoluciones científicas.

Según su hipótesis, la ciencia está basada en cambios abruptos y no en una evolución continua.

Esos cambios abruptos son las llamadas revoluciones científicas. La última revolución científica se dió a principios del siglo XX, con la creación de la teoría cuántica, resultado del trabajo de Planck, Einstein, Bohr, Heisenberg y Schrödinger, entre otros.

La creación de una nueva teoría, produce lo que se conoce como paradigma. Un paradigma es, en pocas palabras, una idea aceptada por consenso. Un ejemplo claro es la teoría electromagnética. El paradigma creado por la teoría de Maxwell es, hasta ahora, el más aceptado. Sin embargo, no es el único, pero si el que más resultados experimentales ha producido. Por esta razón, la comunidad científica en consenso, enseña en todas las universidades del mundo la teoría electromagnética de Maxwell.

Existen en realidad dos modalidades de hacer ciencia, la primera se entiende como trabajar en las predicciones de teorías aceptadas, o en otras palabras, ir rellenando los huecos que producen los paradigmas. Este tipo de ciencia, es un trabajo mecánico, los resultados no sorprenden a nadie, solo sirven para acentar la veracidad del paradigma en la comunidad. La otra forma de hacer ciencia, se encarga de descubrir fenómenos naturales con un enfoque no tradicional. Pocos en la historia han podido realizar este tipo de trabajos, pues es necesario desprenderse de las ideas preconcebidas en la escuela clásica. Atacar un problema científico sin las reglas básicas de la Física, es en casi todas las ocasiones, suicidos profesionales para los científicos que se atrevan, pero los que triunfan, son los líderes de las revoluciones científicas.

A su alrededor, crean nuevas áreas en la ciencia, donde antes no existía ninguna posibilidad de innovación. Los científicos vuelven a la tarea mecánica de rellenar huecos en el nuevo paradigma, hasta que finalmente llega a un límite, normalmente experimental. Es ahí, donde nuevas innovaciones o revoluciones puedan ampliar los horizontes.

Siguiendo la teoría de Kuhn, la próxima revolución científica se dará como resultado de alguna falla grave en las teorías físicas actuales. Desde mi perspectiva tendrá que ver con la teoría de la gravedad, la velocidad de la luz o la carga del electrón. En estos momentos, se sabe que la teoría gravitacional de Einstein no es suficiente para explicar la rotación de las galaxias ni la super estructura del universo. Una clara inconsistencia en la teoría actual. Una ruptura en el paradigma de Einstein ha sido encontrada desde algunas decadas atrás, pero la rigurosa estructura institucional y las propias normas que dirigen a la ciencia a nivel internacional han detenido avances prometedores. Actualmente, el paradigma creado a partir de dicha falla es la conocida como materia oscura, una propiedad física del espacio que no puede ser detectada por medios convencionales pero sin embargo tiene masa. La comunidad de cosmólogos se resisten a modificar la Teoría de la Relatividad General, en concreto, modificar la constante gravitacional.

Existen otras inconsistencias graves, como lo son, el tamaño del horizonte del fondo de microondas cósmico (CMB por sus siglas en inglés; quiere decir que la velocidad a la que se transmite la información en el universo joven, supera a la velocidad de la luz), la estructura a gran escala del universo o la aceleración que se observa en algunas fuentes lejanas.

¿La velocidad de la luz es constante en el tiempo? ¿La constante de gravedad es invariable temporalmente? ¿Existe la materia oscura? ¿La carga del electrón siempre es la misma? ¿La antimateria se encuentra en algún lugar del universo? ¿El universo es infinito? ¿La vida es algo común o algo extraordinarimente raro? ¿Qué es la conciencia?

La próxima revolución científica podría darnos las respuestas a estas preguntas, ¿Las respuestas cambiarían por completo la concepción que tenemos de la naturaleza? Ya Einstein demostró que el tiempo no es una constante. ¿Por qué las demás constantes tienen que serlo?

Como conclusión, Kuhn demostró que la ciencia es un mito, algo que no es absoluto. Es el resultado del contexto histórico. Tal vez en algunos años nos mirarán como nosotros a su vez miramos perplejos a la sociedad medieval de principios del milenio pasado.